Marmita del exiliado

Hoy comparto con vosotros una receta tradicional, con sabores de siempre y con  muchos recuerdos que  nos llega de muy lejos y que está preparada, como dice el título de la receta por un exiliado que vive en Montevideo y que disfruta de las carnes que allí preparan de maravilla pero que también añora los sabores de aquí.

No es fácil cuando estas lejos cocinar los sabores de siempre, los que cuando estás en tu país son habituales, no tienes problema para encontrar los ingredientes pero cuando te encuentras a miles de kilómetros, lograr el mismo sabor es un reto.

Muchos de nosotros tenemos algún familiar lejos de nosotros y como no, uno de los temas de conversación es ¿Qué comes?, al principio todo es novedad pero luego te apetece recordar los sabores de siempre. Estoy muy orgullosa de lo bien que cocina mi sobrino y por ello os presento su marmita que como veréis es una delicia.

Ingredientes:

1 rodaja de atún, 1 cebolla, 2 patatas grandes, 2 pimientos verdes, 2 pimientos choriceros pequeños (o 1 mediano), 2 tomates, 2 zanahorias, pimentón dulce, vino blanco, laurel, aceite y sal.

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 Preparación:

El primer paso es preparar sus ingredientes para su uso, al menos las patatas, la cebolla y los pimientos. Las patatas se pelan y se cortan en pedazos gruesos pero que quepan cómodamente en la boca a la hora de comerlo. Para cortar cada pedazo comenzaremos el corte con el cuchillo pero terminaremos quebrando la patata oyendo el chasquido característico, esto se hace para liberar el almidón de la patata y que el caldo quede más espeso.

Picaremos fino tanto los pimientos como la cebolla y reservaremos. Yo hoy puse un poco de aceite en una olla grande, lo calenté y le di un primer golpe de calor a la patata ya troceada, así como sellándola (lo vi en una receta en internet y quise probar). Sacamos la patata y la reservamos, antes de que la temperatura  del aceite ascienda empezamos a sofreír cebolla y pimientos a fuego lento, en este momento agregamos la sal para que a cebolla suelte su jugo.

Mientras esperamos que se vaya cocinando el sofrito podemos ir rallando el tomate (forma efectiva de obtener la pulpa triturada y no usar la cáscara que suele contener residuos de agrotóxicos). Cuando la cebolla quede transparente y tierna podremos añadir un vaso de vino blanco, lo removeremos y lo dejaremos que evapore el alcohol mientras vamos agregando las patatas que teníamos reservadas, una cucharada generosa de pimentón dulce, dos hojas de laurel, el tomate triturado y un poco de pimienta al gusto, removemos bien y añadimos agua hasta cubrir las patatas dos dedos, en este momento podríamos rectificar la sal y dejamos hirviendo a fuego medio bajo unos 30 minutos prestando atención a que no nos quedemos sin agua o se nos peguen las cosas al fondo de la olla.

Hoy, por innovar, rallé un par de zanahorias las incorporé a la cocción. Cuando la patata esté cocinada, añadimos el atún cortado en dados y lo mezclamos bien, apagamos el fuego y dejamos 15 minutos que el pescado se cocine con el calor residual y los sabores se vayan estabilizando.

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2 respuestas a Marmita del exiliado

  1. Pingback: Marmita del exiliado – apserranoblog

  2. liamenamor dijo:

    Esta combinación es una delicia, leer la receta y comenzar a salivar es todo uno. Me encanta

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